La Flor del Andinista

Alejandro Aguirre Flores

Universidad Central del Ecuador

Todos los Derechos Reservados, Copyright ®

     “Madre yacente y Madre que anda, que de niños nos enloquece y hace morir cuando nos falta” así es como concibe la Nobel Gabriela Mistral a la bella Cordillera de los Andes que sin duda alguna, tiene la capacidad de enamorar con sus místicos paisajes a propios y extraños. Los Andes se constituyen como la cordillera más extensa del mundo, y una porción de ella a traviesa de Norte a Sur la República del Ecuador dividiéndolo en tres regiones continentales muy particulares entre sí.

     Alexander von Humboldt en el siglo XIX, denominó a los Andes ecuatorianos como “La Avenida de los Volcanes” misma que es cuna y refugio de la mega diversidad natural y cultural que en ella se asienta. Entre leones de montaña, llamas y cóndores andinos se erige la más hermosa Asterareceae de todo el territorio ecuatoriano, perteneciente al género Chuquiraga, el cual describe 23 especies de arbustos perennifolios, siempre verdes y endémicos del Sur América, comúnmente llamados como Chuquiraguas, cuya especie más conocida es la Chuquiraga jussieui J.F. Gmel a la que se le ha atribuido el título de ser la “Flor Nacional del Ecuador” (Dueñas, 2016). Los distintos pueblos y comunidades de los Andes ecuatorianos conocen a la planta como Huamanpinta, Chuquiragua o Chuquiraguac, aunque es común identificarla también como “Palo de Lanza”, “Flor de los Andes”, “Flor del Caminante” o “Flor del Andinista”, esta última debido a que crece en alturas comprendidas entre los 3000 y 5000 msnm y temperaturas entre los 0° y 8°C, esta característica ha sido empleada por los andinistas para tener una referencia altitudinal en sus ascensos.

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     Dueñas (2016), menciona que la planta es usada como un febrífugo y según la tradición popular desde tiempos ancestrales de la planta se usan sus puntiagudas hojas y tallos maceradas en alcohol etílico para el tratamiento reumatológico, fiebre, e inflamatorio, su resina es empleada como cataplasma en cardenales, heridas y dolores producidos por luxaciones y fracturas. Por otro lado, sus hermosas flores anaranjadas son empleadas en infusiones o decocción para el tratamiento de úlceras, enfermedades de la próstata, quemaduras, heridas superficiales, diurético y antipirético, aunque no existe literatura científica entorno a estudios que determinen la validez de dichas propiedades curativas.

     Sin embargo, pese a no existir estudios que prueben sus propiedades, existen reportes de su uso en la época precolonial, se dice que durante la conquista española los entonces exploradores tuvieron muchas dificultades en transitar los territorios de los Andes especialmente por la altitud y el frío, la chuquiragua era consumida por los pueblos ancestrales como estimulante y termogénico, puesto que les ayudaba a aumentar el calor corporal, los conquistadores replicaron su uso detallándolo así en sus crónicas (Ministerio de Turismo del Ecuador, 2019) este particular trascendió al uso entre los deportistas de alta montaña que para mantener elevadas sus temperaturas preparan termos con esta milenaria infusión y de allí que se le denomine flor del caminante o del andinista (Sandoval, 2015).

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     Finalmente, el atractivo de la planta se conjuga con la belleza de sus polinizadores, el principal, los colibríes que se alimentan de su néctar, en 2017 se reportó el descubrimiento de la especie endémica  Estrella de Garganta Azul, descubierta en el sureste de Ecuador  así como Estrella del Chimborazo (Oreotrochilus chimborazo) que pueden ser admiradas mientras se alimentan. La temporada más adecuada para observar a la planta como parte de las rutas de montaña, es precisamente en la Temporada de Montaña que se extiende entre los meses de junio y agosto a través de la Ruta de los Volcanes, en oferta en las distintas agencias de viajes acreditadas en el País, en esta temporada las condiciones climáticas son favorables para la observación de especies y ascensos a los diferentes cerros, nevados, volcanes y páramos del país, una experiencia que ningún turista nacional o extranjero puede perderse en el descubrimiento esta llamativa flor naranja intenso del alto páramo ecuatoriano muy cerca de las enigmáticas nieves perpetuas de nuestra amada Cordillera de los Andes.

Referencias:

*(Referencias citadas en estilo Crop Science)

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Ilustración Botánica: Chuquiraga jussieui. Técnica: Gauches. Ilustrador: Alejandro Aguirre. Quito-Ecuador. Todos los Derechos Reservados, Copyright ® 2019

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